“Hicimos muchas averiguaciones, armamos unas carpetas que nosotros llamamos ‘expediente’, y, cuando las terminamos, hicimos un juicio, que es una forma de saber la verdad de lo que pasó, y donde vino una abogada de parte de ustedes que se llama Graciela (…) Gracias a la ayuda de ustedes dos (…) en este juicio pudimos ver que es verdad que ese señor les había tocado las piernas y les había dado besos en el cuello. Nos dimos cuenta, incluso, que ese señor ya había hecho cosas parecidas con otros chicos como ustedes”.

Una jueza provincial adaptó el texto de un fallo en una causa por abuso sexual contra dos pequeños niños con el objetivo de que las víctimas pudieran entender, también, el alcance y el significado de la sentencia juducial conocida en los últimos días en las ciudad de Córdoba.

El fallo firmado por la vocal de la Cámara 2 del Crimen de la ciudad de Córdoba, Mónica Traballini, incluyó varios párragos «escritos en lenguaje sencillo con el objetivo de explicarles a dos niños que habían sido víctimas de abuso sexual qué papel cumplieron en el proceso judicial y cuál fue el resultado del juicio», según informó el Tribunal Superior de Justicia a través de su oficina de prensa.

“Hicimos muchas averiguaciones, armamos unas carpetas que nosotros llamamos ‘expediente’, y, cuando las terminamos, hicimos un juicio, que es una forma de saber la verdad de lo que pasó, y donde vino una abogada de parte de ustedes que se llama Graciela (en referencia a la asesora letrada Graciela Bassino)”, señaló la magistrada.

Según la causa, los hechos, calificados como abuso sexual reiterado, ocurrieron el 21 de septiembre de 2018 en un “ciber” ubicado en barrio Pueyrredón, en la ciudad de Córdoba. Las víctimas eran dos hermanos que tenían, en ese momento, 6 y 8 años.

El acusado Juan Carlos Olmos (69) fue sentenciado a cinco años de prisión por el delito de abuso sexual reiterado (dos hechos) y amenazas en perjuicio del empleado del “ciber” que llamó a la Policía cuando advirtió su conducta. Cuando la sentencia quede firma, se ordenó que su identidad sea incluida en el Registro Provincial de Personas Condenadas por Delitos Contra la Integridad Sexual.

En alusión al tratamiento penitenciario del acusado, la camarista Traballini destacó: «Mientras esté preso los que lo cuidan en la cárcel van a ayudar a ese señor a que aprenda a no tomar vino ni bebidas con alcohol, porque parece que cuando toma mucho vino hace estas cosas que no están bien”.

La sentencia incluyó esta clase de párrafos para dar cumplimiento con las Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad y que aconsejan emplear en las resoluciones judiciales “términos y construcciones sintácticas sencillas, sin perjuicio de su rigor técnico”. «Por esta razón, la camarista estimó necesario dirigirse a los niños víctimas del primer hecho, ‘en un lenguaje que, espero, sea acorde a su capacidad de comprensión’”, según comunicó el TSJ.

Asimismo, les aclaró a los niños que había escrito “muchos más renglones para la gente grande que trabajó en este juicio” y agregó: “Como ustedes son chicos se iban a cansar de leerlo y a lo mejor no iban a entender algunas palabras, (de todos modos) si cuando sean más grandes quieren leer todo, vienen a Tribunales y me lo piden, es un escrito muy largo que se llama ‘sentencia’ y que cuenta todo lo que pasó en este juicio”.



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