El miércoles 18 de febrero de 2015, se realizó en todo el país la Marcha del Silencio por el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman. La convocatoria tuvo una nutrida participación en distintos puntos del país, principalmente en Capital Federal, donde una multitud se movilizó desde las 18 pese a una intensa lluvia.

La manifestación en Buenos Aires fue pacífica y silenciosa, sólo interrumpida en ocasiones por el Himno Nacional, aplausos y pedidos de justicia.

Según la Policía Metropolitana, participaron 400 mil personas.

A las 17.30 el cielo se había encapotado y comenzaron a caer las primeras gotas, por lo que algunos alcanzaron a refugiarse en el Cabildo.

Ese día, hubo muchas presencias políticas. Pero una toma dimensión hoy, a cinco años de aquella marcha: la de Alberto Fernández.

Según recuerda el sitio Periodismo y Punto (a través de un tuit de un colaborador de Fernández), el ahora Presidente marchó aquel 18 de febrero.

«Entonces, Fernández militaba en el Frente Renovador y trabajaba para la candidatura presidencial de Sergio Massa», publicó el sitio.

Y hay más: la presencia de Fernández en la marcha fue compartida en redes sociales por Juan Fernández, un militante peronista que lo acompaña desde hace años.

En una de las fotos, a la derecha del hoy Presidente, también puede verse a su mano derecha: Claudio Ferreño, actual jefe del bloque Frente de Todos en la Legislatura porteña y presidente de Partido del Trabajo y la Equidad (ParTE); fuerza que el mandatario creó en 2012.

Las contradicciones

En el documental sobre la muerte de Nisman (“El fiscal, la presidenta y el espía”, de Netflix), Fernández – que fue entrevistado en 2017 para el proyecto- dijo que dudaba del suicidio.

«Hasta el día de hoy, dudo que se haya suicidado», se lo escucha decir a Fernández.

Pero dos años después, Fernández volvió a referirse al caso Nisman, siendo ya candidato a la presidencia por el Frente de Todos. Fue en agosto de 2019, en una entrevista en el programa Intratables.

En esa oportunidad, dijo que “si lo mataron, no fue el gobierno de Cristina”.

Foto de la Marcha del Silencio del 18 de febrero de 2015. (AP)

“Es algo que debe resolver la Justicia”, agregó al ser consultado sobre si Nisman se suicidó o fue asesinado. “Creo que las pruebas que aparecen inducen a pensar que fue un suicidio. El problema es que esa causa no la resuelva la Justicia por la motivación política que hay detrás”, afirmó.

“Si lo mataron, no fue de ningún modo el gobierno de Cristina, ni nadie cercano a ella”, había dicho el por entonces candidato. “Hay que aplicar las reglas de la novela policial: ‘Dime quién se beneficia con el crimen y te diré quién es el asesino’. La única perjudicada con la muerte de Nisman se llama Cristina Kirchner”, concluyó.

«Posible»

Es más: el 15 de enero de 2015, días antes de que Nisman apareciera muerto, Fernández juzgó «absolutamente posible lo que dice» el fiscal, quien había acusado a la presidenta Cristina Kirchner de supuesto «encubrimiento» a Irán en el marco del atentado a la AMIA.

«Con qué cara va a mirar a los familiares después de todo esto que se está sabiendo», había afirmado.

Foto de la Marcha del Silencio del 18 de febrero de 2015. (AP)

«Esto es un enorme acto de deslealtad con las víctimas», dijo el exfuncionario, y recordó que durante la presidencia de Néstor Kirchner Irán «siempre buscó un acuerdo» con la Argentina orientado a «darnos petróleo a cambio de alimentos, granos por ejemplo, y siempre fue negativa la respuesta».

«¿Cristina será consciente de lo que está pasando? ¿Con qué cara va a mirar a los familiares de la AMIA después de todo esto que se está sabiendo?», se preguntó. «¿Cómo Cristina les va a explicar esto a las almas del centenar de muertos que quedaron entre los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA? ¿Cómo les va a explicar esta actitud? ¿Desde qué lugar les va a hablar?».

Genocidas

No sólo eso. En abril de 2015, Fernández dijo que el Gobierno de Cristina Kirchner usaba la misma práctica del “por algo será” de la dictadura para desprestigiar al fallecido fiscal.

Entrevistado por Cadena 3, Fernández consideró que “el nivel de vocación de desacreditar al denunciante es impactante”, sobre todo, tras la publicación de la jefa de Estado en la que vinculó a Nisman con los fondos buitre.

Foto de la Marcha del Silencio del 18 de febrero de 2015. (AP)

“En la medida en que se trata de desacreditar al que denuncia, nadie se ocupa del denunciado, en un país donde jueces federales toman denuncias anónimas contra opositores y las tienen abiertas durante años. Acá hay tres fiscales que sostuvieron la imputación”, agregó.

En ese marco, destacó: “Irónicamente, este gobierno ha retomado la práctica de los genocidas de sumir a la víctima en un mar de dudas para preservar a los autores del delito”.

“¿A Nisman lo mató un crimen pasional homosexual? No. ¿Lo mató un proxeneta al que no le pagó alguna de las mujeres? No. ¿Lo mató un banquero de Estados Unidos por esa cuenta que tenía en el exterior? No. ¿Lo mató un fondo buitre? No. A Nisman lo mató la denuncia y eso es imperdonable», cerró.

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