Hace un par de semanas que diferentes polémicas invaden los medios y generan tremendos debates en las redes. Primero fue el caso de Jimena Barón, con la promoción de su próxima canción, en donde se la acusó de hacer apología de la prostitución, y por el otro, los desafortunados dichos de Elizabeth “La Negra” Vernaci en su programa radial sobre Jujuy y Bolivia. 

En base a las críticas, en muchos casos incluso violentas, que se dieron alrededor de la cantante y de la conductora radial, Lizy Tagliani se tomó un momento para reflexionar y compartió sus pensamientos con sus seguidores en Instagram.

Antes de adentrarse en el posteo, advirtió: «Es largo, pero es lo que siento últimamente y lo quería compartir. Lo escribí así, como venga, con los términos que usaba mi mamá. Está escrito con amor y respeto. Ojalá así sea interpretado». 

“No soy mucho de meterme en el accionar del otro, para algunos soy muy tibia, para otros muy educada. La verdad no sé si está bien o mal, es mi personalidad. Lo que no entiendo es desde cuándo fue que se puso de moda escrachar a una persona, agrediéndola, defenestrándola hasta hundirla en una tristeza absoluta y hacerla sentir una mierda, por una equivocación, por falta de conocimiento o por una frase sacada de contexto, o un chiste que para algunos no es nada y para otros es aberrante. No lo sé, no estoy acostumbrada”, comenzó diciendo la conductora de El precio justo

“Yo nunca escraché ni a los que me fajaban por puto, ni cuando tuve que dejar el cole por burlas y sometimiento. Tampoco escraché a quienes me impedían llegar a la hora de la siesta al centro de Adrogué en esa edad donde todos iban a tomar un helado o a jugar a los fichines. Tampoco escraché cuando mi mamá compró una heladera y una tele con radio más un pantalón de corderoy marrón para mí y un pullover amarillo para ella, todo en cuotas y cuando se hizo de noche, mientras escuchábamos Radio Colonia, entraron los más pijudos de mi barrio a mi casa y se llevaron lo que mamá consiguió con mucho esfuerzo. Esa noche, cuando se fueron, mi mamá puso la puerta, sacó un tomate, queso mantecoso y pan, e hizo unos sanguchitos. Nos sentamos a comer al borde de la cama mientras mi mamá me cantaba canciones de Libertad Lamarque”, continuó.

“Me dijo: ‘Ellos no saben. Creen que son poderosos y están borrachos y perdidos. Se equivocaron. Nosotras estamos felices y casa día seremos más alegres y fuertes, te lo prometo. Haiga lo que haiga material, nunca te aferres a nada más que al amor’. Y ahí decidí enfrentarlos y tratar de enseñarles. Poco a poco le demostré a mis vecinos, a mi cuadra, a mi barrio, después en mi trabajo, en la radio, en la tele, en el teatro, a miles y miles, que no por ser trava soy menos mujer. Se que tengo pene, que no tengo ovarios, pero qué más dá. Soy Lizi, y punto. No por haber sido pobre me convertiría en delincuente. No por sufrir abusos de pequeña, me convertiría en abusadora. No porque alguien se equivoque lo voy a quemar en una plaza si se puede educar, siempre”, agregó Lizy.

Finalmente, cerró su emocionante posteo diciendo: “Cuando alguien se equivoca tiene tiempo de aprender, mejorar hoy y volver a equivocarse con otra cosa mañana. Prefiero vivir aprendiendo todos los días a que me maten por ignorante. Cuidémonos, que podemos ser mejores cada día”. 



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