El martes se producirá un nuevo regreso de Ricky Martin a Córdoba. Será en el Orfeo Superdomo, a las 21, con las entradas prácticamente agotadas y en el marco del «Movimiento Tour», que prevé una revisión exhaustiva de sus grandes éxitos. 

El espectáculo ya se estrenó en el coliseo José Miguel Agrelot de San Juan de Puerto Rico, donde Ricky abrió cada show de una numerosa serie con la siguiente alocución: “Me voy a dejar el alma en este escenario”. 

Ricky shockeó jugando de local, con versiones incendiarias de Livin’ La Vida Loca, La Bomba, Loaded, Lola Lola, She bangs, María, Shake Your Bon Bon e Isla Bella entre cuadros coreográficos elaborados y recurrentes cambios de vestuario.

Todo lo hizo amparado en una producción fastuosa de Tony Mojena Entertainment, empresa que dispuso una escenografía de Jaime King, quien también dirigió las giras “Livin ‘La Vida Loca Tour» (1999) y “Black and White Tour» (2007).

Si sólo disponer el nombre propio Ricky Martin en una marquesina basta para generar expectativa, esta información la llevó a la estratósfera. Sin embargo, el dato distintivo de este nuevo regreso del puertorriqueño es que ha cultivado un perfil más militante. 

O si se prefiere, más consustanciado con las demandas sociales de nuestro tiempo.  

Efectivamente, de 2016 a hoy, Ricky Martin ha robustecido su perfil de activista, al extremo de afectar su obra con sus preocupaciones como nunca antes. 

Lo prueba su último lanzamiento, Tiburones, una balada con un claro mensaje de amor, unión y, sobre todo, aceptación.

“Es un tema con el que mucha gente se va a identificar. Con el clip quise lograr una historia más universal y, justamente por eso, lo hice en Puerto Rico. Tanto la canción como el vídeo representan todas las miradas, todas las caras, como cuando nos unimos como pueblo», explicó Ricky sobre una realización audiovisual que, además, mostró a una chica con el pañuelo verde de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito, frente a un grupo de policías antidisturbios. 

“Yo siempre lo que he querido es el derecho de la mujer de hacer lo que ella quiera con su cuerpo. Siempre lo voy a defender», dijo en una entrevista con The Associated Press, en la que también confesó que fue la misma actriz quien le sugirió le uso del pañuelo verde. 

Ricky Martin, con el buzo bien puesto. (Instagram)

Luche y se van

El “cuando nos unimos como pueblo”, en tanto, es una clara referencia a las movilizaciones masivas contra el exgobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló, que Ricky encabezó junto a Bad Bunny y René Pérez «Residente» a mediados del año pasado. 

Esa participación estuvo impulsada por la indignación que produjo la revelación de un chat entre Rosselló y miembros del gabinete gobernante, en el que se realizaron comentarios sexistas y homofóbicos contra periodistas,  opositores e, incluso, miembros de su propio partido.

“Las expresiones compartidas en un chat por parte del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, y coreadas por otros funcionarios públicos, en lo que a todas luces era una discusión de sus ejecutorias en el Gobierno y no de asuntos privados como se intenta dejar ver, es completamente repudiable», fue lo que expresó Martin a modo de prolegómeno para la solicitud formal de renuncia. 

“Haga un acto de valía y amor por Puerto Rico y ceda su cargo a otra persona con la sabiduría y liderazgo de dirigir nuestro destino como pueblo”, remató el artista que, en aquellas jornadas, quedó inmortalizado en fotos agitando una bandera LGBT o del arcoíris, utilizada como símbolo del orgullo gay, lésbico, bisexual y trans desde los años 1970.

Lo concreto es que Rosselló renunció, aunque el ejecutivo quedó en manos de Wanda Vázquez, una política en total sintonía con aquel discurso intolerante y retrógrado. De hecho, parte de la población de Puerto Rico sigue movilizada en reacción a este continuismo. 

Residente en Miami, Martin milita una nueva renuncia desde redes. «Sería un acto de justicia. No existen mecanismos jurídicos inmediatos para que usted y su equipo se larguen y paguen por todo lo que nos están haciendo sufrir. Pero tengo buenas noticias: en el mes de noviembre vienen las elecciones y estoy seguro, seguro, que el pueblo se rebelará más que nunca», desafío en un video posteado el pasado 23 de enero.

Por supuesto, ha despertado críticas que Ricky Martin construya su perfil revolucionario desde redes y sin residir en su isla natal. “¿Porque vivo fuera de Puerto Rico me va a interesar menos Puerto Rico? Al contrario. Yo creo que estando fuera de la isla he podido apreciar más mi cultura, he podido apreciar más mi gente, mi idioma, mi música, de donde vengo”, aclaró para The Associated Press.

Un cóctel

El vínculo entre Ricky Martin, Residente y Bad Bunny se extendió hasta un estudio de grabación y redundó en Cántalo, que al igual que Tiburones tiene una impronta disconforme y estará en el próximo disco del exmiembro de Menudo. 

Surgida de una invitación del sello salsero Fania (muy prestigioso en Puerto Rico), a usar sus archivos setentistas, la canción es un cóctel de música tropical, jazz y bossa nova agitado con ritmos urbanos. Una bomba, claro. 

“Les agradezco a todas las radios de Puerto Rico porque mi nuevo sencillo con Bud Bunny y Residente va a estar sonando mañana, les agradezco mucho y mucha fiesta», posteó en Instagram, su canal de lucha. 

“Es una celebración. Es un mensaje de libertad en el sentido de que lo único que queremos es que cante mi gente. Que cante y que se liberen y que sean felices y que empecemos a dar el amor necesario que tanto hace falta el día de hoy”, sumó el solista de 48 años casado con el artista plástico Jwan Yosef (de 36) y padre de los mellizos Matteo y Valentino (11),  Lucía (10 meses) y Renn (recién nacido).

“Es el arte del multitasking. No me puedo quejar. Tengo a mi alrededor gente que amo que me ayuda como quien dice a correr la casa. Obviamente tengo a mi esposo que es maravilloso, tengo unas abuelas súper, súper metidas con todo el amor del mundo, así que imagínate la lluvia de amor que tienen mis hijos. Como dicen por ahí, It takes a village (se necesita un pueblo)», complementó Ricky en la ya citada entrevista con The Associated Press, como dejando en claro que la salida está en generar mejores oportunidades para todos y, desde ahí, desparramar amor sin control.

“Mi música, sí, la voy a utilizar para que lleve el mensaje de todos aquellos que no están siendo escuchados. Cuando he vuelto al estudio, todo lo que había hecho musicalmente caducó, porque tenía nuevo material poético después de lo vivido en las calles de Puerto Rico. En todas voy de alguna manera a expresar todo lo que yo viví, todas las historias que escuché de personas que simplemente no estaban siendo escuchadas», explicó con respecto a cómo el curso de la historia ha afectado su expresión e impregnará su discografía de ahora en más. 

Es evidente que esta reconstrucción viene atada a su salida del clóset en 2010. Liberado de un secreto agobiante, construyó más poder, consiguió más credibilidad y no sólo conservó su base de fans sino que la aumentó. 

Pocas cosas más transversales que el Comandante Ricky Martin. 

El show

Ricky Martin actuará el martes, a las 21 y en Orfeo Superdomo (Avenida Cardeñosa 3450). Entradas en www.orfeosuperdomo.com. Sólo queda disponible pista platinum a $6.900. 

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 23/02/2020 en nuestra edición impresa.



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