Victoria Flores dejó su banca en el Concejo Deliberante antes de asumir, ya que el intendente Martín Llaryora la designó al frente del ex Ente de Servicios y Obras Públicas (Esop), que ahora se llama Córdoba Obras y Servicios (Coys).

Tras un inicio de gestión tirante con el gremio de los recolectores Surrbac, hoy asegura que hay colaboración y que en el ente todos los que cobran, están trabajando.

–¿Qué encontró en el ente cuando asumió la conducción?

–Había un organismo del Estado municipal que tenía una única actividad, que era el barrido. Y con una planta de personal bastante más extensa para lo que el barrido requiere. Encontramos una situación económica complicada, con mucha deuda y un costo muy alto de mantenimiento para hacer solamente el barrido, y algo de centros verdes.

–¿De cuántos empleados estamos hablando?

–La cantidad de personas que teníamos asignadas eran 1.289, registradas en el plantel.

–Empezó diciendo que iban a revisar quiénes estaban prestando efectivamente servicio. ¿Cuál fue el resultado de esa revisión?

–Encontramos muchos trabajadores sin función asignada, y por eso empezamos a expandir el servicio. Abrimos desmalezado, servicios especiales, mantenimiento de espacios verdes, ampliamos la cobertura del hidrolavado. Y tenemos proyectados con la nueva maquinaria, cinco o seis servicios más que tienen que ver con la desobstrucción, la desinfección, la poda en altura. Hay varios elementos que adquirimos para seguir prestando más funciones.

–¿Todo eso con el mismo recurso humano?

–Todo con el mismo recurso humano. Hoy, por la pandemia, estamos trabajando con la mitad del personal. Llegamos, en febrero empezamos a generar servicios nuevos, a poner a los trabajadores en alguna función, nos toma la pandemia y tuvimos que mandar a más de la mitad del personal a la casa. A medida que se iba abriendo la posibilidad, los reincorporábamos. Pero desde marzo, todos los servicios que se han incorporado se hacen con poco más de la mitad de los trabajadores.

–Esos nuevos servicios, ¿implican más costos para la Municipalidad?

–Al contrario, producen un ahorro. Porque el gasto más grande del ente era el salarial. Al empezar a sumar actividades, como el ente factura, facturamos más servicios a la Municipalidad y con el mismo costo fijo. Así el gasto salarial disminuyó sensiblemente respecto a los ingresos. Somos más eficientes y generamos más ingresos.

–Otro hecho que fue noticia fue la relación con el Surrbac. Hubo tironeos respecto al manejo de la información de la empresa. ¿Cómo está hoy esa relación?

–Entramos con una turbulencia importante, porque venían de otra gestión, acostumbrados a otro sistema. Y nosotros vinimos a cambiar la lógica, a invertir la lógica en el trabajador. A asegurar el puesto de trabajo, a darles funciones a aquellos que no la tenían, empezar a formarlos. Fue un cambio de paradigma que cuesta, al principio fue complejo, pero logramos llegar a un entendimiento sobre que de esta situación de pandemia, de crisis económica y social, salimos todos trabajando. Ahí pudimos lograr puntos de encuentro, focalizándonos en el trabajo como eje y pudimos generar más servicios, junto con la colaboración del gremio.

–Todos los nombrados en el ente, ¿trabajan?

–Hoy todos trabajan. En el Coys se tomó la decisión de que el que no trabaja, no cobra. Así fuimos avanzando servicio por servicio, y hoy todos los que están activos están trabajando. Incluidos los miembros de comisión directiva del Surrbac que decidieron trabajar para poder cobrar su sueldo. Recordá que tomamos la decisión de que los miembros de la comisión que en su totalidad cobraban por el ente, dejaran de hacerlo y sólo cobran aquellos que prestan servicio.

–Llaryora se está apoyando bastante en Tamse y el Coys, ¿qué se espera en ese sentido para 2021?

–Con la proyección de toda la maquinaria que se incorpora, estamos generando nuevos y mejores servicios, y optimizamos los que hoy están. Hoy tenemos seis servicios más que el barrido. Si vuelve la normalidad pospandemia, vamos a tener más personal para poder hacer frente a todos estos servicios. La idea es seguir avanzando, tenemos higiene urbana y se amplió a servicios públicos, y también obra pública. Para 2021, la idea es incursionar también en los otros objetos. Todo aquello que el intendente decida delegar como servicio u obra, el ente lo puede hacer.

–Como dirigente política, ¿es el ente un lugar para mostrarse en cuanto a gestión?

–Sí, el Ejecutivo tiene una lógica totalmente distinta al Legislativo. Vos podés realmente tomar decisiones que cambian las cosas de manera más rápida. Si bien Coys es un apéndice del municipio, al ser un ente autárquico, la velocidad de los actos administrativos no es la misma que en el Ejecutivo. Tenemos otra disponibilidad para atender más rápido los reclamos, y en eso estamos. Por ejemplo, tuvimos que replantear la desinfección por el Covid. Antes se hacían cinco plazas con hidrolavado con agua sola. Ahora desinfectamos con químicos todos los dispensarios, los CPC, centros comerciales, Polo Sanitario, con una rutina con la misma gente, la misma máquina pero con tres turnos.

–¿Es una buena plataforma para crecer en lo político?

–Lo tomo como una plataforma de gestión. El que tiene ganas de trabajar, en la gestión pública encuentra cómo hacerlo. Esta gestión tiene muchos funcionarios con ganas de hacer, y con esas ganas se hace. Lo que te posiciona es hacer las cosas como hay que hacerlas, que es hacerlas bien.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 16/09/2020 en nuestra edición impresa.



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