Daniel Aráoz es un torbellino emocional tras haber sido elegido como mejor actor en el Festival De Cine de Oldenburg, por su caracterización del violador serial Marcelo Sajen en el filme La noche más larga, de Moroco Colman

Al menos eso sugiere su voz al atender el llamado de VOS, en el que después del “Gracias” por la felicitación rigor echó por tierra la posibilidad de relajarse y disfrutar. “Ningún descanso, papá. Acá estamos laburando a full con Moroco”, dice el actor cordobés. 

Si bien tiene varios reconocimientos en festivales internacionales de cine, Aráoz le otorga un carácter especial al que corresponde a La noche más larga. Por las características del personaje, por los desafíos interpretativos que demandó su construcción. 

“Estoy muy feliz y, al mismo tiempo, siento mucho alivio de haber podido hacer bien mi trabajo. En ese sentido, valoraron mi concentración y mi entrega en la composición del rol. De un rol tan oscuro y tan monstruoso”, acota.  

Aráoz le da un beso cariñoso a Moroco Colman, luego de ser premiado como mejor actor en el Festival de Cine de Oldenburg. (Gentileza MC)

“Los directores del festival, Torsten (Neumann) y Deborah (Kara Unge), nos dijeron que se charló mucho en el jurado sobre los fundamentos del premio. Nos insinuaron que el reconocimiento no se cerró con la entrega sino que se completó con un debate posterior. Por eso te digo que valoraron los que valoraron”, suma Aráoz. 

“Te  imaginarás que todas las películas que se presentaron en este festival son buenísimas. Y que los actores son los mejores de varias industrias cinematográficas centrales… Bueno, sentí respeto, cariño… Estoy muy feliz de ser el primer argentino que gana un premio acá. Y además, de ser el primer cordobés, por supuesto”, complementa el también triunfador en Festival de Lleida (compartido con Rafael Spregelburd por El hombre de al lado, de Mariano Cohn y Gastòn Duprat) y en el Festival de Biarritz (por Una especie de familia, de Diego Lerman). 

Además, en su momento fue distinguido con los premios Cóndor y Sur, también por su protagónico en El hombre de al lado

Fundamento

En el caso de la edición 27 del Festival de Cine de Oldemburg, Daniel Aráoz recibió un reconocimiento que lleva el nombre de “Seymour Cassel”, el actor fetiche de John Cassavetes y debilidad de la ya citada Deborah Kara Unge.

Precisamente, fue la directora del encuentro la que redactó el fundamento del premio- “Coraje. Pasión. Compromiso incondicional. Eso se necesitaba para encarnar el ser (el alma) de un personaje que es realmente un golpe en el estómago. Un personaje que desgraciadamente no era ficticio sino un ser humano real que aterrorizaba y amenazaba la vida de muchísimas jóvenes”, expresó Deborah Kara Unge.

“Al poner a este personaje a gritar, esas voces nunca serán silenciadas. Hemos sido testigos del horror. Hemos sido testigos de un monstruo. Para bien o para mal, los actores, como seres humanos, son a menudo estigmatizados por los personajes que interpretan. Correr el riesgo de ser tan odiado en la pantalla requiere una valentía extraordinaria”, añadió.

Las loas a la interpretación de su personaje central fueron en simultáneo a las críticas elogiosas que La noche más larga recibió en el contexto del encuentro cinéfilo del noroeste alemán. 

“Claramente no es fácil ver este fascinante pero brutal thriller sobre un hombre argentino que violó al menos 93 mujeres entre 1985 y 2004. Su capacidad para hacerlo prácticamente sin ser detectado (hasta que una víctima se convirtió en activista y exigió justicia) tuvo mucho que ver con una sociedad machista, pero también con su fría y brutal eficacia a la hora de llevar a sus víctimas a edificios abandonados”, comienza su relevamiento sobre el filme el crítico Karsten Kastelan

“Esto queda claro al principio de la película, cuando el director Moroco Colman emplea el inusual, pero bastante eficaz truco de mostrar un secuestro y luego pasar sin problemas al siguiente, lo que nos permite experimentar el comienzo de muchos de estos brutales crímenes, pero tememos lo que sabemos que aún está por venir: su conclusión”, añade antes de enfocarse en el trabajo de Aráoz.

“Le ayuda mucho el asombroso Daniel Araoz que, como protagonista de la película, nos presenta el honesto retrato de una persona que esperamos desesperadamente que no pueda existir en un mundo civilizado, pero que en privado tiene que admitir que probablemente sí. Aráoz retrata esta abominación humana sin pedir ni una sola vez nuestra simpatía, pero también consigue transmitir su humanidad. Este hombre era, de hecho es, real. Estos crímenes se cometieron porque la sociedad prefirió mirar hacia otro lado”, señala Kastelan.

Y finalmente concluye: “Colman ha realizado un thriller valiente (o desgarrador) y ha corrido muchos riesgos que los directores menos experimentados preferirían evitar, especialmente haciéndolo estéticamente agradable, con imágenes que recuerdan el estilo brillante de las primeras películas de David Fincher”. 

“Paradójicamente, esto no quita el carácter espantoso del tema. Por el contrario: destaca la brutalidad de los crímenes, utilizando la imagen cinematográfica para captar y mantener nuestra atención en momentos en los que preferiríamos mirar hacia otro lado. Por más difícil que sea soportar La noche más larga, es aún más difícil de olvidar. Una pequeña obra maestra”, cierra. 



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