Con la incorporación de los últimos testimonios, vía teleconferencia y con algunas complicaciones tecnológicas, entra en su etapa definitiva el juicio por el secuestro extorsivo que sufrió una mujer hace cuatro años en Córdoba.

La víctima fue María Gabriela Oliveto quien fue raptada en un domicilio de la localidad de Leones, en el sudeste cordobés, por una banda de delincuentes que le exigía a su por entonces pareja un millón de pesos.

Tras haber sido trasladada a Buenos Aires, y en medio de las negociaciones para el pago de rescate, la mujer fue liberada sana y a salvo al día siguiente. Sucedió a fines de octubre de 2016.

El secuestro, en distintos ámbitos de la pesquisa, fue tomado como una represalia al por entonces novio de la mujer, Fabián Francucci, un empresario de Leones dedicado a la compra y venta de camiones.

Tal fue la angustia y el estrés por lo sufrido y las desavenencias de la pareja, que Oliveto abandonó Córdoba y se instaló junto a sus hijos en la ciudad de Miami.

La separación fue en muy malos términos.

Desde el consulado argentino de aquella ciudad estadounidense, la mujer testificó en el juicio por el sistema de videollamada ante el Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba.

A pedido de la propia víctima, su testimonio se hizo de manera privada (sin cámaras que transmitían por internet) y sin los acusados con posibilidad de escucharla.

Según trascendió, la mujer narró la pesadilla que sufrió, habló de los acusados, pero también brindó sus sospechas sobre el trasfondo del caso, dio consideraciones sobre sus desavenencias de pareja y otros puntos relacionados con la entrada de la banda a la casa.

Acusados de secuestro extorsivo agravado, están siendo juzgados: Alan Javier González (24), Maximiliano Antonio Varela (33), César Roberto Andrés Roldán (39) y Jonatan Gabriel Forte (25). Todos están presos.

Alan González es miembro de una familia dedicada a la venta de camiones y habría tenido conflictos con Javier Francucci, la pareja de Oliveto.

El secuestro ocurrió en la madrugada del 31 de octubre de 2016, cuando una banda de encapuchados entró a la casa de Francucci, en Leones, y le exigió un millón de pesos por la venta de un camión. Como el dinero no estaba en casa, amenazaron con llevarse a un hijo de Gabriela, a lo que la mujer se opuso. Ella se ofreció a ser la rehén.

En el juicio ya declaró Francucci y también habló sobre sus negocios y la relación con la familia González.

Pedidos de condenas

Contra una férrea tarea defensiva, los fiscales Carlos Gonella y Gustavo Yofre llevan adelante la acusación. Todo indica que este jueves van a mantener los cargos contra los imputados, ratificando la investigación de la Fiscalía de Bell Ville, y pedirán condenas.

La causa está centrada básicamente en un exhaustivo trabajo de comunicaciones, basado en escuchas y en análisis y entrecruzamientos de llamadas, entre otras medidas tecnológicas. También hay testimonios y análisis de cámaras.

Luis Rossini, abogado de dos de los principales acusados, consideró que no hay pruebas suficientes para condenar y reclamó que los imputados son inocentes.

El letrado, quien alegará la semana próxima, prepara una batería de argumentos para ir en contra de la acusación. Entre distintas críticas, Rossini cuestionó el juicio realizado con la modalidad de videollamada e insistió que no hay pruebas suficientes para dictar condenas.

Las audiencias son presididas por el juez Carlos Lascano, quien está acompañado por los magistrados Noel Costa y Fabián Asís. 

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 18/11/2020 en nuestra edición impresa.



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