La plataforma Lifetime generó un evento, vía Zoom, que acompañó el lanzamiento de Yo soy Lorena Bobbitt para América latina. Las expositoras ofrecieron información calificada para luego entrar en las circunstancias del caso real y la decisión, casi 30 años después de los hechos, de hacer una película. Lorena Gallo, ex-Bobbitt, es la productora ejecutiva y la narradora de la película que combina la dramatización con las reflexiones de Lorena sobre su matrimonio, el desenlace y el posterior juicio. Del escándalo mediático a la reflexión sobre la violencia de género.

Lorena Bobbitt se convirtió en un nombre familiar en los titulares de los medios del mundo entero cuando, después de años de abuso por parte de su esposo John, le cortó el pene con un cuchillo en junio de 1993. “Estaba totalmente destruida, emocionalmente, psicológicamente, totalmente traumatizada”, cuenta Lorena en 2020.

Nacida en Ecuador y criada en Venezuela, a los 19 años, recién llegada a los Estados Unidos, conoció a John, con quien estuvo casada durante cuatro años. Exmarine, violento, alcohólico, sin trabajo, John fue para la mujer una verdadera pesadilla que terminó en todas las portadas. Paradójicamente, él era la víctima y ella, además de victimaria, objeto de burlas. A 27 años de la noche en que Lorena se defendió de los reiterados abusos y de la violencia de su marido, ella cuenta su historia.

Fue movilizador conocer y escuchar a Lorena, una mujer que ha superado esa etapa de su vida y que actualmente dirige una fundación en la que trabaja para la educación de niñas y jóvenes.

“Han pasado casi tres décadas (desde el incidente) y mucho se ha hecho por ayudar a las víctimas de violencia doméstica y abuso sexual, pero todavía falta mucho más, hay mucho trabajo que hacer en el mundo para cerrar esas situaciones, algunas no están siendo tan efectivas para hacer justicia para las víctimas y sobrevivientes. Es importante que la gente vea y escuche mi historia», dice Lorena.

Y añade: «Tengo una fundación que se llama Lorena Gallo Foundation y que tiene como misión expandir la educación en contra de la violencia doméstica, la violencia intrafamiliar y el maltrato sexual; informar al público de muchos recursos de ayudas que existen en la actualidad, colaborando con comunidades y ayudar a víctimas y a sobrevivientes de violencia doméstica y de asalto sexual”.

Lorena Gallo Foundation tiene como objetivo de mayor alcance, la creación de un albergue de emergencia, que ayude a las víctimas de manera inmediata, para luchar contra las alarmantes cifras de muertes provocadas por este tipo de violencia. 

La película

El filme, protagonizado por Dani Montalvo y Luke Humphrey, cuenta con la participación de la propia Lorena Bobbitt como productora ejecutiva y narradora de la dramática historia de una joven inmigrante que además trabajaba sin descanso para lograr el sueño americano. La dirección de Yo soy Lorena Bobbitt es de Danishka Esterhazy y el guion, de Barbara Nance. El desarrollo de la vida matrimonial, en permanente tensión, con Lorena tratando de agradar a John y la vida idealizada con un hombre a su lado se van transformando en un infierno. Lorena comenta que durante todo ese tiempo no supo ver «las banderas rojas».

“Ver a la actriz que me interpretó fue algo muy conmovedor, llegar a esos momentos oscuros de mi vida. Pero mentalmente estaba ya más preparada para seguir adelante con mi misión, que es que mi historia les llegué como conexión a otras mujeres que sufren de maltrato y abuso sexual”, cuenta la protagonista.

El relato combina los tiempos, desde 1988 año en que Lorena y John se conocieron. La historia presenta flashbacks, va hacia adelante en el tiempo cuando los medios sostienen a John en el lugar de un héroe que puso en juego su virilidad, el juicio y  las estrategias para salvar a Lorena de la cárcel. Ni siquiera se consideraba por esa época que pudiera haber violencia sexual dentro del matrimonio.

Por eso Lorena dice, con la perspectiva que dan los años, que no supo ver “las banderas rojas”. En la película aparecen una y otra vez las alertas, pero cuando el contexto privilegia el rol de hombre, el valor del matrimonio, el ascenso social (aun cuando era Lorena quien trabajaba para sostener la casa), la mujer queda atrapada.

Los micromachismos se revelan en la película como si se tratara de una lección sobre violencia de género. John multiplicó las violencias: a la física le sumó la psicológica, la estafa económica y moral, además de que demostró desprecio por los orígenes no estadounidenses de su esposa. Al punto de que John Bobbitt la extorsionó con mentiras en torno a la legalidad de sus documentos como inmigrante.

Por otra parte, Yo soy Lorena Bobbitt funciona como un retrato de la justicia y las leyes patriarcales de aquella época. El guion reproduce el show mediático en el que John era el favorito de la audiencia, estrategia que invisibilizó el verdadero drama del matrimonio.

La programación de Lifetime incluye, además, las siguientes películas: La arquera; Soy Elizabeth Smart; Secuestrada bajo tierra; La extraña desaparición de Kathie D. El especial se promueve bajo el hashtag: #ContraLaViolenciaDeGenero.

Un drama continental

Mabel Bianco, médica argentina feminista (Fundación para el estudio e investigación de la mujer, Feim) y la antropóloga colombiana Mónica Godoy participaron en el evento de lanzamiento de la película y se pronunciaron con respecto a la violencia de género. “Hay que deconstruir la normalización de la violencia. Existe un patrón cultural que valora más al hombre”, señala Bianco. La doctora hizo referencia a la importancia de instrumentos legales y movimientos vigentes en Argentina, como la Educación Sexual Integral (ESI), el movimiento NiUnaMenos y la Ley Micaela.

En tanto, Mónica Godoy contó que en Colombia, en un contexto de guerra, el acceso a la justicia es más difícil. Las mujeres conviven con grupos armados y redes de trata. “Existe complicidad de las fuerzas estatales y déficit de servicios estatales. Con la pandemia la situación ha empeorado. La casa es el lugar más peligroso. Las cifras se han disparado”, dijo.

Finalmente, Lorena Gallo apuntó: “No siento que fue algo heroico lo que hice. La violencia doméstica es un tabú. De eso no se habla. Tenemos que romper el estigma y hablar”.

Las cifras actuales y en pandemia siguen siendo abrumadoras en Latinoamérica: 

Argentina: 255 femicidios registrados entre el 1 de enero al 31 de octubre de 2020. 

Fuente: Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”.

Brasil: 936 femicidios registrados entre el 1 de enero al 31 de octubre de 2020. Fuente: Anuario Brasileño de Seguridad Pública (hasta 30 de junio 2020) + Proyectado a 31 oct 2020 con data de un femicidio cada 9 horas.

Chile: 34 femicidios registrados entre el 1 de enero al 31 de octubre de 2020. Fuente: Ministerio de La Mujer y la Equidad de Género.

Colombia: 508 femicidios registrados entre el 1 de enero al 31 de octubre de 2020. Fuente: Red Feminista Antimilitarista (OFC).

México: 704 femicidios registrados entre el 1 de enero al 30 de septiembre de 2020. Fuente: Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana México.

En Argentina, la Línea 144 brinda atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia por razones de género. No se trata de una línea de emergencia. Podés comunicarte de manera gratuita las 24 horas, los 365 días, a través de un llamado al 144, por WhatsApp al 1127716463, por e-mail a linea144@mingeneros.gob.ar y descargando la app.



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