El acusado de asesinar a Leandro Vargas (26) vivía a la vuelta de su vivienda en Villa del Prado. Sólo los separaban una casa y un taller mecánico. En octubre de 2020, la esposa de Leandro que, en ese momento estaba embarazada, había sido apuñalada en la pierna por el mismo hombre que meses después mató a su marido. La noche del martes, después del crimen, vecinos y amigos de Leandro quemaron la vivienda del sospechoso.

“Fue la impotencia de que ellos no hacen nada (en referencia a la Policía y a la Justicia). Queríamos hacer justicia nosotros. Esto se podría haber evitado cuando mi hija hizo la primera denuncia”, señaló Roxana Romero, suegra de Leandro Vargas.

Este martes, su hija sufrió un robo en su vivienda ubicada en calle Yrigoyen de Villa del Prado y había ido a hacer la denuncia en la comisaría local; sin embargo, según su relato, no se la tomaron.

El suegro de Leandro, Enrique Luján, recordó que su hija le pidió que si le “ofrecían” algunos de los elementos robados, les avisara, así intentaban recuperarlos.

Así lo hizo cuando se enteró. Le avisó a su hija y a su yerno, y llegó a enfrentarse al ladrón. Leandro golpeó al delincuente y se inició una persecución que terminó con Leandro acuchillado en el cuello y otro joven de 17 años con un puntazo en el pulmón.

Un familiar lo llevó al hospital Arturo Illia de la ciudad de Alta Gracia en su vehículo. Durante el viaje ya no podía hablar y al llegar a la guardia se desvaneció y perdió la vida. Sobre el otro joven de 17 años que lo intentó ayudar, los familiares informaron que fue internado y operado y se estaba recuperando.

Leandro tenía una esposa y dos pequeños hijos de 5 años y dos meses.

Leandro, la víctima. (Gentileza Resumendelaregion.com)

Una familia conflictiva

Para los vecinos, que prefirieron reservar su identidad, el barrio era más tranquilo antes de la llegada de una familia de apellido Chavero.

Según fuentes policiales, ahora esa familia volvió a la ciudad de Córdoba capital, de donde es oriunda.

Con la presencia de estos nuevos vecinos comenzaron los pequeños robos de ropa, de elementos de la casa, de trabajo, según denunciaron.

“Antes se podía dejar la puerta abierta”, apuntó un vecino que vivía a la vuelta de la vivienda de Vargas. Otra recordó una anécdota que graficaba la situación en la que vivían. “Una vez me ofrecieron unas zapatillas que estaban mojadas. Se ve que la gente recién las colgaba en la soga y se las sacaron”, precisó la mujer y agregó que ella no compró los elementos.

Para Yesica, una prima de Leandro , esto se podría haber evitado si se hubiera hecho algo la primera vez que la familia de su primo tuvo un conflicto con los supuestos ladrones. “A la esposa de mi primo, estando embarazada, le apuñalaron la pierna. Esto fue en 2020”, recordó.

Furia vecinal

“Cuando vimos a la esposa de mi primo desolada con su hijos de 5 años y de 2 meses, todos se empezaron a enojar. Fue horrible”, precisó Yesica sobre lo ocurrido el martes a la noche, cuando los vecinos quemaron la vivienda de los agresores. Participaron cerca de 50 personas enfurecidas por el hecho.

En la mañana de este miércoles, vecinos y familiares exhibían las heridas por la represión policial ocurrida en el sector. Para ellos había entre cinco y seis móviles que actuaron con exceso. Raúl Romero exhibía sus heridas en las manos y en la espalda, y recordó que a su hija la Policía la tiró al suelo en el intento de reprimirla.

“Anoche (en referencia al martes) nos pegaron balazos de goma. Estábamos parados ahí con las mujeres y los chicos”, explicó. La prima de Leandro apuntó que una mujer de 60 años recibió un balazo cerca del corazón. A Luján, por su parte, le pegaron en el rostro y todavía tenía el barbijo manchado con sangre. “No es una mancha, le rompieron el labio”, precisó Romero.

Investigadores trabajan en el lugar donde se produjo el asesinato. (Ramiro Pereyra / La Voz)

Por su parte, alrededor de las 23.30, mientras la Policía custodiaba la casa donde vivía el presunto asesino, un grupo de entre 40 y 50 personas atacó a pedradas y con palos a los efectivos y la vivienda, informó la fuerza de seguridad.

Finalmente, superaron en número a los policías y prendieron fuego la casa. Los uniformados debieron pedir ayuda de patrulleros de otras localidades, que lograron controlar a los agresores.

Bomberos Voluntarios, a su vez, extinguieron las llamas. No se registraron personas lesionadas, sólo pérdidas materiales en el interior del domicilio.

Voz oficial

El fiscal Alejandro Peralta Otonello se encuentra a cargo del caso. Precisó que el autor del hecho fue aprehendido momentos después del hecho. “Se encuentra imputado por el delito de homicidio simple y lesiones leves”, precisaron fuentes judiciales. Se secuestró el arma que supuestamente fue utilizada y se tomaron testimonios. Quedó alojado en el Establecimiento Penitenciario 9, de la ciudad de Córdoba.

Fuentes judiciales informaron que para evitar una situación de mayor gravedad dispersaron la situación con armas antitumultos y balas de goma. Todo lo ocurrido, tanto el crimen como el ataque a la casa y la represión policial, quedó bajo investigación de la fiscalía.

* Corresponsalía Alta Gracia

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 15/04/2021 en nuestra edición impresa.



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